
Solo una silueta
un tacto fingido
un aire que se queda frente a mi.
Y lo siento en carne viva
como esa opresión perfectamente indescriptible
celestialmente constante
como no dejar pasar la sangre al pecho
y sentir que ya no eres
para caerte en lo profundo
y dejar de ser quien eres
y no ser nadie
y serlo todo al mismo tiempo.
Buscar tu cuerpo es la fatalidad
de encontrar el mío
(y saberme sola)
e imaginarte como Minotauro
en ese mordaz laberinto
que acaba conmigo y tu pierdes conciencia.
No existe ningún héroe
ni historia de amor,
o lo que quedaba de un monstruo
Teseo no viene, y lo espero constante
ocultándome de la silueta, el tacto y el aire
que me persigue para enamorarme.
