...de esos escritos que desempolvas cuando no tienes nada que escribir... esto sólo se vuelve un chiste barato.
¡No me veas tan feo! shhh ¡calla! tampoco pretendas hablar, cierra tu bocota y deja de esperar a que me siente. ¿O la tienes tan grande porque me estás viendo medio bichita? ¡Ay no! ¡No me veas de esa manera porque me asusto y lloro! y yo se que de alguna manera tengo que acercarme a ti, pero… espera... ¡No me presiones por favor! Que estoy chiquita y el sólo hecho de pensar en acercarme a ti me da terror, si se nota que disfrutas como mi piel se pone chinita.
Eres malvado, tú todo blanquito con tu boca abierta esperando a que yo llegue y haga mis cochinadas. ¡Ah verdad! ¡Si te encanta que alguien te restriegue las nalgas! ¿Qué crees? ¿Qué no me se tus negras intenciones? Pues si, pero ni creas que te saldrás con la tuya. Me he estado preparando mentalmente para este día, mientras que tú gozas como te veo en mis calzoncitos rosas, ¿Están bonitos, verdad? Y estoy tratando de aguantarme las ganas pero mis piernas están cediendo a un raro impulso que proviene debajo de la panza. ¡Ay no! Si hasta me da vergüenza venir aquí todos los días y que me veas en paños menores.
¡Ay nanita! De veras que tienes algo que provoca miedo, es que imagínate yo tan chiquita y tú con tu gran boca que parece que va a succionarme, ¡No! ¡No! ¡No! Me niego rotundamente.
¡Primero nena con pañales que arriesgarme a que me trague el caño!